



Y llegó... acabamos donde empezamos el viaje.
Lima.
Yanina y Marcia... :)
Fue duro decir adios a algo que empezaba a brotar.
Sin duda, nos quedaron ganas de seguir, de agarrar esta mochila que ambos llevamos y volverla a cargar, a descargar, a manchar, a quemar... volvernos locos de nuevo, cogidos de la mano, sintiendo que hay un camino bajo nuestros pies realizándose de un modo propio, invadiendo nuestras vidas con el toque que sin saberlo buscamos...
Pero si algo nos ha quedado claro tras esta experiencia es que el viaje sigue...
"...yo, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Ese vagar sin rumbo por nuestra Mayúscula América me ha cambiado más de lo que creí."