




Nos poníamos a leer sobre este país, y lo únco que veíamos eran cosas sobre kiwis... kiwis por aqui, que si las familias kiwis, que si los parques kiwis, que si la fruta kiwi...
y efectivamente, bienvenidos/as al país de los kiwis!!!
Unos pájaros rarísimos con más pico que cuerpo que se supone que están por todas partes pero que no hemos conseguido ver en tres meses!
Los kiwis de siempre y una especial y (para mí) exquisita variedad de fruta kiwi, golden kiwi= kiwis dulces y amarillitos!!!
Y por supuesto, los neozelandeses, que resulta que se llaman a ellos mismos, kiwis!
Toma ya!!!
El choque fue más duro de lo que pensábamos.
Con una historieta para conseguir entrar en el país que nos mantuvo "retenidos" un día en Bangkok, y con un cambio absolutamente radical de uno de los países más poblados, a uno de los menos, aterrizamos en Auckland.
Los primeros días fueron extraños. Todo en Nueva Zelanda en silencioso, limpio, poco poblado y algo caro...
No sabíamos como hacer e incluso nos sentíamos raros en este tipo de sociedad.
Comenzamos nuestra experiencia de granjeros ilusionados y medio locos, y la casa donde fuimos a parar era precisamente un lugar donde fliparlo aún más!
Una pareja de ancianos con un leve síndrome de diógenes, una cama de agua y una compi japo.
Eso sí, la belleza de este paraje natural habla por sí solo en cuanto abres los ojos