Es una idea genial. Trueque. Tú me das casa y comida y yo colaboro con tu forma de vida, ecológica y admirable, y aprendo a ser autosuficiente.
La idea sonaba estupenda. Y la mayor parte de la experiencia lo fué.
Pero también nos encontramos con un par de personillas que supieron aprovecharse de nosotros y del resto de personas de esta linda red. Gente que te veía como mano de obra barata, que te trataban con condescendencia, que no se esforzaban lo más mínimo por incluirte en su hogar o por ayudarte a prender un idioma.
Fué duro pasar el invierno trabajando en el campo, y fue duro vivir en casa de la gente asumiendo sus normas y disfrutando de muy poca intimidad.
Pero también aprendimos mucho, disfrutamos, no gastamos y conocimos a dos familias que compensaron, con creces, al resto.
La familia Simcic quedará para siempre en nuestra vida como lucecitas que iluminaron nuestra estancia en Nueva Zelanda.
Es una experiencia inolvidable... y ahora tenemos tantas anécdotas que contar!!! :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario