viernes, 15 de abril de 2011

la sencillez de lo cotidiano





























"Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única anera de probar que la realidad es transformable."


EDUARDO GALEANO

martes, 12 de abril de 2011

Puttaparthi



Una excursión por Andhra Padresh nos llevó a esta ciudad, famosa por el Prasanthi Nilayam Ashram de la reencarnación de Sai Baba.
Una visita nocturna por la ciudad con dos amigas nos deparó muchas sorpresas, comidas engañosas, gente rara hablando del fin del mundo y una habitación de hostal que bien podia servir para una peli de Alfred Hitchcock.
Una vez pasada la noche nos disponiamos a visitar el famoso y aclamado Ashram. La primera sensación fue la de estar haciendo algo malo nada más entrar, un registro mayor que el de cualquier aeropuerto, te hacen sentir un delincuente, voces, prisas, etc...
Una vez dentro, más de lo mismo, gente muy mal educada, nada paciente y mucho menos, espiritualmente sana.
La energía de este lugar era muy mala, la gente con ojos desencajados, zombis, etc.
Todo esto nos supuso mucha pena, una mentira convertida en negocio y secta. Un hombre que nada más ver su imagen transmite malas vibraciones, seguido por millones de personas y que dice que su cara se ve en la luna, no se... Me dan pena las religiones, y más este tipo de sectas, con estos lideres espirituales que hacen su fuerza de los débiles que necesitan doctrinas y sentirse parte de un grupo para ser algo o alguien, mientras que el precio que pagan es una esclavitud consentida.
Todo el pueblo llenos de carteles de él, sólo se vende música, libros, camisetas, collares del gran Sai Baba, un producto de marketing, muy bien hilado y llevado a cabo.
Bueno, pero a pesar de todo, pasamos una buenas risas con muchos amigos de la fundación y comimos en un sitio estupendo.

La ciudad del Infinito






Anantapur: La ciudad del infinito, no se muy bien a que se debe su nombre, pero lo tiene bien merecido. Nos encontramos en un lugar donde el tiempo se congela, nada parece lo que es y todo cambia en un segundo. La sensación de vacio y de plenitud se mezclan en esta ciudad. Caminarla se convierte en la mas dura de las tareas debido al trafico intenso, a que no hay aceras y a la organizacion caótica pero al alejarte unos metros, parece estar vacia, sin vida, un lugar remoto en mitad de la nada. Y en la nada nos encontramos, un lugar rodeado por tierra árida, donde la cosecha es casi un milagro, el agua tiene un valor incalculable y las gentes vagan en un andar cansino hacia ningun lado, sin ninguna intención. Aqui hay pobreza, y mucha, quizás disfrazada con los lindos colores de las gentes, su gesto amable y su risa fácil.
Un lugar para odiar y para amar; el sol se ceba en estas tierras intentando dar la mayor luz jamás contada y sacar de este pozo de miseria a tantas gentes.
Nuestros pasos entre la multitud son seguidos por todos con la mirada, se acercan, te tocan, te huelen, quieren inmortalizarse contigo y haciéndote sentir como un dios recién descendido, te llenan el alma en un suspiro, y toda esa luz cegadora se convierte en la energía para dar el siguiente paso.
Los niños son seres supremos, encerrados en un cuerpecito, trabajan como o más que los mayores, se mueven, observan y, como si una maldición les hubiera negado la opción de poder jugar, se conforman y luchan porque son supervivientes.
No se puede decir que sea fea, tampoco es bonita, es como su propio nombre indica, la ciudad del infinito, donde los puntos cardinales se vuelven a tocar para caer en el olvido...