"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar"
martes, 10 de mayo de 2011
Profesiones olvidadas para algunos
sábado, 7 de mayo de 2011
Mezcla de sentimientos
Gooty
Gooty está como a una hora de la ciudad del infinito. Un pequeño pueblo blanquito, muy tranquilo, casero, y con una bella fortaleza llena de historia.
Allí nos esperaba Joseph, un hombre encantador, con su bonito pelo blanco y su camisa a juego.
La fundación ha aportado una manita a este hombre, que sin ayuda de nadie ha montado un orfanato para niños con SIDA, “AGAPE Care Home.”
Como nos explicó, más de 15 millones de niños de la India son huérfanos a causa del SIDA. India es la segunda zona del mundo, tras África del Sur con este problema, con 5,2 millones de portadores del VIH.
El problema se acentúa en el sur del país (y en algunas zonas lejanas del norte), especialmente en Andrha Pradesh.
Según explicaba Joseph, la mayoría de las muertes se suceden sin ni siquiera un diagnóstico de SIDA hasta la autopsia, siendo la transmisión sexual el mayor riesgo de contagio.
Y los niños de esta desértica zona de la India, portadores de esta enfermedad, acaban abandonados en miserables orfanatos, discriminados por el resto de la sociedad.
Joseph, junto a su familia, comenzó apostando por este tipo de orfanato con una limitación de 50 niños. Todos reciben, comida, un seguro médico, cuidados y educación, teniendo casos de niños con más de 12 años totalmente analfabetos a los que forman de manera privada, hasta alcanzar una base suficiente para ingresar en una escuela.
Hoy por hoy, este único orfanato dedicado al SIDA en Andrha Pradesh ya cuenta con más de 150 niños y niñas de entre 3 y 16 años.
Fue un día realmente increíble. Varios de los niños y niñas que menos tiempo llevaban en el orfanato nos acompañaron a hacer la ruta de la fortaleza, guiados por Joseph, que bien conocía cada historia de estos antiguos muros. Estuvimos acompañados por otros montones de niños y acabamos compitiendo con ellos en el juego más conocido de Gooty, conquistar la fortaleza. Montones de niños, al más puro estilo de “cometas en el cielo” corrían haciendo el cabra con una bandera casera en la mano para ser el primero en conquistar y, por tanto, ser el rey ese día. Nos ganaron, evidentemente, jajaja.
Luego pudimos pasar el resto de la mañana conociendo a todos los niños y niñas que viven en el centro, hablando con ellos, viendo sus cosas y haciéndonos miles y miles de fotos (como les gustan!).
La increíble mujer de Joseph nos preparó un enorme desayuno indio, y pudimos ver las obras de ampliación del centro con que la fundación colabora.
Estoy ya acostumbrada a ver “orfanatos”, a estar allí con los niños, a conocer sus vidas y a sentirme incluso desbordada por el dolor que podemos llegar a soportar y asumir. Pero ese día, simplemente, no esperaba sentirme así. Estaba como en casa. No sabría explicar muy bien cuál era la sensación, pero ese lugar acogía. Era un hogar, sin duda, y lleno de vida.
Días después, los voluntarios de la fundación, para celebrar el cumpleaños de Vicente Ferrer, juntamos dinero de manera personal y recolectamos para poder comprarles baúles (los armarios que se usan por estas tierras) y esterillas nuevas para dormir. Además les llevamos montones de pistolas de agua, caramelos, pastelitos, pelotas, etc. Algunos que fueron en representación volvieron como locos, encantados y espléndidos.