jueves, 3 de marzo de 2011

Villages del Andhra Pradesh











Parte de nuestro trabajo en la fundación es ir por las zonas rurales de la parte oeste de Andrha Pradesh, trabajando en un proyecto de atención y rehabilitación a niños/as con diferentes problemas neurologicos. Una vez al mes (o dos veces en las zonas más afortunadas) un fisio trata a una media de 15 niños/as, que vienen con sus familiares desde muy lejos para que éste les dé algunas indicaciones rehabilitadoras con el objetivo de mantener y recuperar lo máximo posible a sus hijos/as.

En este proyecto estamos teniendo la oportunidad de ver la cara más cruda del sur de la India. La discapacidad, como en tantos otros lugares del mundo, sigue siendo una maldición para las familias, que prefieren incluso dejar a sus hijos abandonados en pozos, a tener que sufrir la condena que para ellos supondrá.

Si se tiene un hijo/a con problemas físicos o mentales, normalmente, no se cuenta como hijo/a; la mujer es la principal culpable de ello teniendo, en muchas ocasiones, que elegir entre su hijo o el resto de su familia; los maridos suelen decidir irse con otra mujer e hijos sanos, dejándolos abandonados y desentendiéndose de la “vergüenza” por tener estas características.

En otras ocasiones, los/as hijos/as son utilizados/as para la mendicidad o el intercambio sexual (las niñas), llegando a sufrir fuertes maltratos de diferentes tipos por su condición.

Sin embargo, parte de este trabajo ha sido, desde hace ya algunos años, concienciar a las familias para que esto no siga sucediendo, dándoles un soporte rehabilitador desde la fundación.

Durante más de tres años, una persona dedico cada día de su trabajo a ir por las aldeas hablando y buscando niños/as de estas características, e intentando introducirlos en el programa. Y actualmente (desde hace ya tiempo, como decimos), hay más de 15 puntos de encuentro (solo en la zona oeste), donde las madres/familiares pueden reunirse con uno o dos fisios de inmensa calidad profesional, que les dan indicaciones de cómo ayudar a su hija/o a poder optar a una vida de calidad.

Jose ayuda a estos fisios con nuevas ideas rehabilitadoras y haciendo adaptaciones, pero sobre todo, aprende del espíritu de supervivencia de estos niños y sus familias.

Ana trabaja con el jefe (Mutu) explorando la situación familiar de cada menor, e intentando encontrar la manera de que este espacio mensual se convierta en un espacio rehabilitador también para los acompañantes. Intenta mejorar el conocimiento de la enfermedad, y cuál es la manera adecuada de educarles, pero sobre todo aprende que el rechazo surge del miedo, el miedo de la inseguridad, y la inseguridad de la soledad que sentimos ante lo desconocido y antes nuestras limitaciones para enfrentarnos a ello.

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