De repente, una parte de mi vida deseosa por salir, encontró un momento para explayarse.
Y vaya si lo hizo.
Y vaya si lo necesitaba.
Hacía tanto tiempo que “no me subía” a un escenario, que me atacaba el pánico en silencio. El deseo de hacer reír y las ganas de encontrarme de nuevo, se mezclaban con el miedo de haberme perdido ya demasiado. Pero cuando las cosas se hacen con el amor más puro que se tiene, solo pueden sacar lo mejor de ti misma.
Y esa parte tan mía que me pide espacio y libertad de acción tuvo su momento de vida.
El show para los niños del centro de parálisis cerebral ha sido de las cosas más bonitas que he hecho. Me ví convertida en un elefante de circo como el que vieron no hacía mucho, pero que hacía acrobacias, que cantaba y bailaba y, sobre todo, que jugaba con cada uno de ellos.
Menuda gozada..., y menudo calor que metía el traje, madre mía! :D
1 comentario:
Pues sí q habésis hecho cosas en poco tiempo!!!! Q guay verlo, gracias.
Ví a Carlos (el negro) en el gym y m dió recuerdos pa vos,muuuac
Publicar un comentario