No podían faltar no?
A nivel personal, quizás porque el viaje llegaba ya a su fin y estábamos cansados, quizás porque lo demasiado turístico pierde esencia, no nos impactó demasiado.
Pero sin duda, hay cosas como el Taj Mahal, el Ganges, el fuerte de Agra o el crematorio hindú que te hacen conocerte un poco más a ti mismo.
La belleza de ciertos sitios como estos nos dejaron boquiabiertos y, aunque las gentes de sus alrededores se perdían demasiado en engaños y en vivir en de un turismo agresivo, supimos encontrar sus caras cansadas de un juego al que jugamos todos.
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