Tierra de gente honesta, luchadora y trabajadora. Gente con ideas diferentes y que viven y sobreviven entre dos mundos fronterizos que no se llegan a entender.
Sin duda, ir a ver el golden temple fue una de las mejores decisiones de este viaje. Fue duro, muchas horas de trayecto, y muchas nuevas locuras que entender, pero valió la pena conocer un templo realmente vivo y abierto a cualquiera.
Por no hablar del día que pasamos en la madriguera de Alicia, descubriendo los sueños de un pobre hombre que entendió que las "cosas" no terminan, si no que se reutilizan para crear cosas nuevas.
Punjab, tierra de buena gente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario