Nuestra primera parada del viaje, el deseado paraíso de Hampi, y no decepcionó. Hampi, también conocida como Ciudad de la Victoria, fue la capital del Imperio Vijayanagara de 1336 a 1565. Esta civilización dejó centenares de templos, establos de elefantes, esculturas, pinturas, palacios, etc... en medio de un paisaje verde y rocoso, salpicado por enormes cultivos de arroz, con un rió colorido que divide la ciudad. Las rocas se alinean unas encima de otras, como por arte de magia, desafiando la gravedad y el entendimiento; un lago para nadar y refrescarse y una tranquilidad y misticismo que hacen, que pisar este suelo sea como retroceder 1000 años y desvanecerte ante tanta belleza.
Le dábamos la bienvenida a Ori, siendo este el primer paso de todo lo que vendría después, y le decíamos adiós a un sueño...
Después de andar bastante y cruzar el río llegamos a nuestro hogar improvisado, un sitio llamado Shanti, tranquilo, con casas preciosas, con un porche y un columpio en el cual tumbarte y observar las millones de estrellas, balanceándote en una danza armónica con el medio.
Allí estabamos, esperando a unos amigos para decir nuestro ultimo adiós a un trabajo que se nos ha clavado como una rosa, precioso pero que duele cuanto mas aprietas e indagas.
Al fin reunidos lo nuevos aventureros y los viejos amigos, paseos en moto, comidas maravillosas, risas y compras ( porqué no decirlo), ya estábamos preparados para disfrutar de lo nuevo y guardar el pasado en el cajón de la reflexión.
Solo agradecer a Javi , a Irene y Mercedes que vinieran ( y "se quedaran") con nosotros.
Un paraíso terrenal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario